Tres partidos, tres termómetros: Barça bajo la lluvia, Atlético en casa y Valencia con el pulso acelerado
- Decano Apuestas

- 18 ene
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LaLiga se pone seria en domingo. A las 14:00 abre el telón el Getafe–Valencia con aroma de examen; a las 16:15 el Atlético vuelve al Metropolitano buscando rutina ganadora; y a las 21:00 el Barça, líder, se mete en un Reale Arena que hoy promete agua y ruido. Tres guiones distintos, un mismo detalle: enero no perdona.
Empecemos por el foco grande: Real Sociedad–Barcelona. En la tabla, el Barça manda con 49 puntos, pero el viaje no es turístico. La Real vive instalada en esa zona media que no te mata por puntos, pero sí por contextos: estadio que aprieta, presión sin complejos y una identidad que, con el tiempo, se ha convertido en un test psicológico para cualquiera. Y hoy hay un extra: el parte meteorológico apunta lluvia en la franja del partido, lo que convierte cada control en una pequeña ruleta y premia el equipo que no se desconcentra.
Además, el Barça llega con un titular que pesa: Raphinha es baja por un golpe en el muslo. No es sólo un nombre: es una manera de atacar. Cuando el partido se atasca, él suele ofrecer esa mezcla de amenaza al espacio y decisión en el último tercio. Sin él, Flick tiene que redistribuir el desequilibrio: más responsabilidad para Lamine, más finura interior, y un plan B que no sea “centro y rezo”. La buena noticia para el Barça es que el equipo viene con inercia ganadora y, según se ha informado, recupera piezas como De Jong tras sanción. Aun así, Anoeta con agua es otra cosa: es un partido de no regalar nada.
En el Atlético–Alavés, el guion huele a oficio. El Atleti es cuarto con 38 puntos y vuelve al Metropolitano tras un tramo cargado de viajes. Y ese “volver a casa” no es una frase bonita: AS remarca una racha liguera potente como local, y eso en el Atlético suele traducirse en un partido que se juega donde a Simeone le gusta: duelos, ritmo controlado y castigo a la mínima. El Alavés llega necesitado y, según la previa, arrastra dudas arriba (tocado uno, con molestias otro, descartes). Si el Atleti marca primero, el partido se parece a muchos otros: bloque sólido, paciencia y una segunda parte donde el rival se desespera. Si no marca, aparece la ansiedad… pero en casa, el Atlético suele saber gestionar ese reloj.
Y luego está el partido que no admite medias tintas: Getafe–Valencia. Aquí el fútbol se mezcla con el estado de ánimo. AS lo dibuja con crudeza: Valencia en puestos comprometidos y con el técnico en situación crítica. Al otro lado, Bordalás y el Coliseum, que no es el estadio más grande, pero sí uno de los que más incomoda cuando el partido se vuelve físico. Encima, el Getafe no cuenta con Borja Mayoral (operado de la rodilla), así que su amenaza no es tanto “un nueve que te gana el partido” como un conjunto que te asfixia y te obliga a equivocarte. En el Valencia, el ruido es doble: bajas por lesión y un discurso de “hacer lo que sea necesario” para cambiar la dinámica. Traducido: proteger el área propia y no volverse loco si pasan los minutos.
¿Y el mercado? Las cuotas reflejan el sentir general: Barça y Atlético muy favoritos, el Getafe–Valencia mucho más equilibrado. Eso no garantiza nada, pero sí marca la narrativa: el “qué pasa si no ganan” pesa más en Barça y Atlético; en Getafe–Valencia, el miedo es del partido en sí, de cómo te atrapa.
Si hoy LaLiga fuese una película, el Barça tendría el papel protagonista, el Atlético el de personaje que siempre vuelve cuando huele sangre, y el Valencia el de quien corre con el agua al cuello. Lo bonito —y lo cruel— es que los tres guiones se escriben con la misma tinta: concentración, detalles y cabeza.
Recomendación: Barça gana; Atlético gana; Getafe–Valencia, pocos goles.





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